Aquel memorable eclipse de julio

Pereza, calor, viva el verano. Este va ser el cuarto desde mi regreso a esta tierra mía y no ha sido el más sufrido, al revés. Julio ha sido muy clemente. Los grandes calores han preferido el noroeste – lo cual es inquietante – y aquí, hasta ahora, hemos podido disfrutar de noches frescas. Estos días he acumulado muchas cosas que contaros, pero no he conseguido ponerme a ello hasta hoy. Empezaremos el fabuloso eclipse de luna que pudimos observar el 27 de julio. Desde nuestro Jardín tenemos una vista de la ciudad a norte y las colinas del Valle Carrascoy detrás, a sur. Por tanto, no vemos el horizonte en la dirección de la salida de la luna, que solo nos ilumina cuando supera los topes de las colinas, como una hora o así después de su salida por estas fechas.

Así pues, el día del eclipse, nos apareció una luna velada, casi oculta, como a las 11 de la noche. El eclipse estaba en fase total. Era tan tenue como fascinante. Tenía el telescopio listo, y en vez de dedicarme a hacerle fotos, me dediqué a observarlo sin más.

Al cabo de un tiempo, la sombra de la tierra se fue retirando. Una línea de luz brillante se dibujaba en el borde de la sombra. Ahí fue cuando decidí montar la cámara y retratar la retirada de la sombra hasta que la luna llena quedó revelada en su brillante plenitud. Con las fotografías que fui haciendo hice un video que ahora comparto aquí con vosotros. Me gusta porque ilustra un proceso inverso al del ciclo natural de la luna. Desde la luna nueva hasta la llena, pasando por los crecientes, la sombra de la tierra se desplaza de derecha a izquierda. Los crecientes forman una C invertida, como en un espejo. En este caso, el desplazamiento de la sombra del eclipse iba en dirección opuesta, de izquierda a derecha. Quizá lo más bonito es el detalle que revelan las zonas de penumbra, el relieve de los cráteres, valles y mares es especialmente apreciable en estas zonas. Tened en cuenta que el proceso que retrata el video fue mucho más lento en la realidad; entre la primera imagen y la última pasó una hora y cuarto. Disfrutamos mucho esa noche, con los amigos en casa, bebiendo Spritzes y picando tapillas murcianas bajo una luna roja, luego blanca.

Ya que estamos con la astronomía, deciros que cada noche saco el telescopio para ver Marte, Saturno y Júpiter, los tres visibles simultáneamente en el frente sur a suroeste. El aire veraniego está tembloroso, pero no por ello se disfruta menos. Júpiter, en particular, es alucinante, con sus 4 lunas en órbita. Tengo a Júpiter en Libra, mi signo. Todo va bien. A ver si las nubes nos dan una tregua y podemos ver una buena lluvia de estrellas con las perseidas estos días. Otros años hemos podido verlas muy bien, con pasajes espectaculares.

Espero que os guste mi pequeño vídeo. En cualquier caso, salid afuera con un buen vino en la mano y mirad al cielo, es mi consejo.

 

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