Familia Felina

Qué pena de años perdidos sin disfrutar la compañía de un gato – o de cuatro! Todo fue porque mi Paul tuvo gatos antes de conocerme y en una de esas se me ocurrió regalarle una pareja de Bengalíes por su cumpleaños en 2012. Hipócrita que soy, los gatos son tan míos como suyos, que historias de regalo ni regalo. Y al final, los gatos resulta que no son de nadie y es por eso que los queremos tanto.

A Gem la trajimos de la gatería a casa con un ratoncito de juguete en el transportín que Paul creía que era un pollito. De tanto preguntarle «where is your little chicken?» la gatita se ha quedado con el sobrenombre «The Chicken». Gem fue la primera y es por tanto super especial. Es una gata salvaje y aventurera que desaparece a menudo, pero de pronto vuelve buscando mimos. Es listísima, habla por los codos y tiene la voz más bella que imaginarse pueda. Una fiera potente que recuerda muchísimo a sus antepasados de la jungla. Los bengalíes son descendientes de híbridos de gato casero con un gato asiático salvaje. Gem tiene muchas trazas de esta parte de su herencia.

Gene, que nos llegó un par de semanas después, es un machito aniñado con una vocecita fina, y no maúlla, sino que da grititos (squeaks). Así que a él le llamamos Squeaky. Es el guaperas de la familia. Y lo sabe, porque se exhibe con los invitados en lugar de salir por pies como un gato normal haría ante la llegada de extraños. Es un gato faldero y dormilón, que cuando le juegas con la caña de pescar, en vez de saltar a por las plumas va y se tiende a esperar que se las pongas a tiro. Es un caso. Cada vez que salimos lo tenemos esperando en la puerta cuando nos oye llegar. Por desgracia, Gene sufre una enfermedad inflamatoria intestinal crónica desde hace unos años y necesita medicación de por vida. Tiene altos y bajos. Cuando está a gusto es el gato más locatis y divertido que hay.

Y desde el verano de 2019, tenemos en casa a la pequeña Bolita. Su historia la he contado en una entrada del 24 de Diciembre de 2019, por si queréis saber cómo este pequeño diablillo llegó a nuestras vidas, para llenarlas de ternura y carcajadas. Bolita es muy muy especial para nosotros, porque la criamos a base de biberones, largas noches sin dormir y bastante preocupación al principio. Pero ya es la estrella de la familia, la niña de mis ojitos.

En 2022 la pequeña Mimi nos dejó, desapareció y aunque la busqué por todo el barrio, pedí ayuda a las gestoras de colonias de la zona, pegué carteles… No pudo ser. Nunca sabré por qué un día, esta gatita pequeña pero matona, independiente y carismática, la mejor modelo gatuna que haya existido nunca, decidió que le apetecía salir a recorrer mundo. En su día conté su historia en el blog. Podéis leerla aquí: https://estemurcianojardin.es/2017/06/13/la-historia-de-mimi-gatica/

Mimi, te echo tanto de menos

Mimi Gatica es muy autónoma y por eso espero que aunque la calle sea dura, estará campando libre por los barrios y haciéndose un hueco entre las colonias gestionadas de las pedanías murcianas del sur. Es también posible que alguien la haya recogido y esté de reinona en una casa donde sea la única gatita del hogar, porque lo cierto es que Mimi es de esos gatos que quieren monopolizar tu atención y que prefieren no tener competencia en la casa. Donde quiera que estés, mi gatica querida, espero que estés sana y contenta. Yo aún espero que un día vuelvas a esta que siempre será tu casa.

Por si te interesa, aquí dejo el enlace a la protectora que puso a Mimi y a Bolita en nuestro camino. Tienen siempre necesidad de gente que adopte o apadrine.

https://www.equipobastet.com/